Opinión
MATERNAR: QUE NO SEA SILENCIO LO QUE DEBE SER PROTESTA
Maternar: Que no sea silencio lo que debe ser protesta

Ciudad de México
Jueves, 07 de febrero de 2019

Opinión



Maternar: Que no sea silencio lo que debe ser protesta
Frida Gómez

Dirigir cualquier grupo mayoritario implica sacrificio. Renunciar a los placeres personales por construir beneficios colectivos es lo mismo que  evitar las fiestas para ponerse a estudiar; por básico que aquello pudiera sonar. Sin embargo, renunciar a la vida personal a cambio de cuidar niños, con el pretexto de ser mujer, es una tiranía que a toda costa se debe evitar, pues implica que tan sólo por cuestiones de género se excluya el derecho a decidir sobre el tiempo propio y se acepte la obligación de maternar.


Urzúa compartió una propuesta que presentará la secretaria de Bienestar, María Luisa Albores González, de retirar recursos a estancias infantiles para darlos directamente a los padres, o incluso dárselos a “las abuelas” de las familias, que seguramente cuidarán mejor a los niños.


Dijo algo así como : “Con eso se puede ayudar a la abuela que va a cuidar, quizá mejor a los niños que las propias estancias infantiles. ¿Me explico? Dar flexibilidad a los padres de familia y no atarse con estancias infantiles en particular”, según el periódico Reforma.


Maternar significa cuidar como madre el desarrollo de cualquier ser humano. Podría plantearse como un asunto natural cuando una pareja o una persona  decide reproducirse, pero se torna en una dolorosa imposición cuando tan solo por la edad y el género un gobierno decide que es labor de las mujeres adultas mayores cuidar a la niñez que además, lo harán mejor que cualquier especialista.
Hasta el año pasado, había en promedio 350 mil niños inscritos en las estancias infantiles y con al menos, 10 mil estancias. No obstante, la obsesión por ahorrar que tiene el gobierno en curso implica la esclavitud de la vejez, pues en vez de plantear que sean las guarderías con personal especializado las que se encarguen del cuidado infantil, pretenden que lo hagan las mujeres con una edad avanzada, como si ni siquiera después de haber trabajado toda una vida, en su mayoría, tuvieran derecha o al retiro de la vejez y al descanso.

Martha Tagle, feminista y diputada federal,  expresó su rechazo ante las declaraciones.“No se trata de que las abuelas se queden a cargo de las niñas y niños para que los papás puedan trabajar, ellas deben contar con garantías para vivir su vejez, las y los niños deben tener espacios para ser atendidos y ser estimulados para desarrollar habilidades”, dijo.


Maternar hijos propios o hijos de los hijos debe ser una decisión libre, no una carga impuesta que puede acercarse a la esclavitud. Es de celebrarse que las mujeres puedan trabajar para alcanzar sus pasiones pero en vez de imponer la explotación de la tercera edad femenina. Debemos hablar de la obligación compartida entre hombre y mujeres para cuidar a la niñez, así como de la inversión en que sean profesionales quienes eduquen, desde las estancias, a las niñas y los niños.


Basta de promover la esclavitud de las abuelas como un asunto natural adquirido por ser madre y mujer. ¿Y los patrones, abuelos y hombres, no son los que tendrían que maternar y pagar? Conteste usted mismo, aunque sea en la conciencia.



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