Opinión
HAY TRAICIÓN
Hay traición

Morelia
Viernes, 01 de febrero de 2019

Opinión



Hay traición
Jorge M. Galván*
@JorgeMGalvan

Hay un grupo de priistas de verdad quienes creemos en que es tiempo de regresar la dirigencia a las bases: creemos que el razonar con el adversario puede llevar a soluciones. Conociendo esta disposición de ánimo, esta actitud espiritual, César Augusto Santiago ha cometido un acto de felonía, procediendo con deslealtad y traición, revelando la mala fe con la que ya obran quienes demandan colocarse en la dirigencia del Partido sin méritos políticos.

¿Cuál es la base para que un pequeño grupo intente impedir que los integrantes de nuestro partido quieran convertir en realidad lo que es su voluntad? No hay base alguna. Se pretende impedir que las bases resolvamos votando, para lograr que la desbandada acompañe su voluntad.

Nosotros creemos en la posibilidad del avance partidista por la vía legal e institucional, modificando las leyes con las leyes, ajustando nuestros estatutos sobre nuestros mismos estatutos. Si no hubiera otro medio para la transformación que la traición, lo entenderíamos; mas cuando existen muchos otros medios para el cambio, para alcanzar una sociedad igualitaria en la justicia y en la libertad, vemos la traición y la corrupción como instrumentos antirrevolucionarios.

Vivimos en un régimen que hace del diálogo su esencia, que ve en él la naturaleza de la convivencia partidista; diálogo, sí, pero respetando los acuerdos, ejerciendo la voluntad popular del partido, que se ubica en el apoyo irrestricto a nuestros candidatos, y congregándonos en torno a ellos. Tirar la piedra y esconder la mano para hacerse el muerto durante las elecciones y pretender cobrar en la derrota es traición. De otra manera, el diálogo es monólogo imperativo dictado de bandoleros.

No hay diálogo cuando una minoría insignificante pretende erigirse en poder desde la traición, sin respeto a bienes ni personas, sintiéndose poseedora de la razón y ostentándose por encima de la voluntad de las bases; cuando persigue una concepción despiadada de una razón de Partido sin Partido ni racionalidad.

Los que queremos jubilar al dinosaurio, haríamos bien en poner las reglas de quiénes queremos que entren por nuestras puertas. Las puertas de este partido se ensancharon tanto que también entraron aquí los elementos corruptos y podridos que poco a poco hemos expulsado o se han ido a cobrar al Gobierno porque hoy ya no les alcanza su congruencia para comer.

Quien traiciona una vez, traiciona siempre. Quien traiciona no tiene ni siquiera el derecho de militar; mucho menos de buscar una dirigencia. Habría que lavarse la boca cuando se habla de democracia interna habiéndose escondido en periodo electoral, cobrando a las anchas mientras se gobierna, pero traicionando mientras se es oposición.

*Economista. Maestro en Administración Pública por la Universidad de Columbia en Nueva York. Es Secretario Editorial del PRI



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