Opinión
EL PRI EN LA OPOSICIÓN
El PRI en la oposición

Querétro
Viernes, 01 de febrero de 2019

Opinión



El PRI en la oposición
Alberto Lugo Ledesma
Secretario de Organización del Instituto Reyes Heroles.


Después de la derrota electoral, en 2018, el PRI entró en un proceso de catarsis. Algunos priistas “se levantaron”, principalmente en redes sociales, para —según ellos— tomar el control del Partido. Se culpó a la cúpula (así en abstracto) de la debacle electoral y dijeron que era momento de jubilarla.

Pero la efervescencia política, alentada, mayoritariamente por intereses personales o de grupo, terminó muy rápido; los movimientos subversivos al interior del PRI concluyeron con el simple transcurrir del tiempo. Los insurgentes cesaron en su actividad, absorbidos por la cotidianeidad.

Hoy, el Partido se mueve de manera inercial, con sus actividades burocráticas ordinarias, con la sobrediagnosticación y de frente al proceso electoral 2018-2019; sin embargo, si creemos que hemos tocado fondo, que no podemos estar peor y que de aquí en adelante todo será ganancia, porque no podemos perder más de lo que ya hemos perdido, estamos muy equivocados. El futuro no se antoja promisorio y el fantasma de la derrota nos acecha. Es necesario cambiar: reformarnos, transformarnos.

Estamos en el peor de los mundos: desdibujados por el poder e indefinidos en la oposición. Los panistas nos califican de PRIMOR; los morenistas, de PRIAN. Ni lo primero ni lo segundo, pero no existe estrategia clara para diferenciarnos de unos y otros.

Nacido en el poder, el continuo histórico PNR-PRM-PRI no sabe ser oposición y hasta ahora no lo había necesitado; pero frente al régimen lopezobradorista, que avasalla a todo aquel que piensa distinto, el PRI tiene la valiosa oportunidad de convertirse en una oposición verdadera, pero con la concurrencia y el empuje de los militantes agraviados en el pasado.

Jesús Reyes Heroles manifestaba que “sería incongruente la audacia retórica democratizante con la timidez frente a los hechos democratizadores”; por ello es, no sólo necesario, sino imperativo privilegiar los procesos democráticos al interior de nuestro Partido. El PRI debe impulsar la participación de la militancia en la elección de dirigentes y postulación de candidatos, para que participe todo aquel que tenga la inquietud de hacerlo y que sean los priistas, y no las cúpulas, los que elijan democráticamente a quienes los representarán en las contiendas.



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