Opinión
EL PRI DE LOS CORRUPTOS
El PRI de los corruptos

Morelia
Jueves, 17 de enero de 2019

Opinión

Economista y Maestro en Administración Pública por la Universidad de Columbia en Nueva York. Es Secretario Editorial del PRI

El PRI de los corruptos
Jorge M. Galván

@JorgeMGalvan

Avalar y permitir dirigencias caducas también es corrupción. En todo el país se escucha el clamor priista para que dirigencias de distintos sectores, organismos y organizaciones del Partido que ya no se encuentran vigentes sean removidas y den paso a la renovación moral, estructural, política y social que la sociedad mexicana está demandando de nosotros. No podemos pretender acabar con la corrupción en México si seguimos tolerando la corrupción y perversión de nuestro Partido.

En un partido político en donde lo institucional se ha desapegado de lo legal, volver a la aplicación irrestricta de la ley —empezando por nuestros estatutos— debe ser la ruta que nos lleve al orden. El orden derivado del respeto de la legalidad nos permitirá fortalecer la unidad alejando a los elementos indeseables y corruptos que aún pululan en nuestro instituto.

La Nueva Unidad se alzará una vez que nos purifiquemos de estos elementos. En el Partido no caben los corruptos ni los rateros. Siendo un partido minoritario y de limitadas aspiraciones electorales en el corto y mediano plazo, no podemos permitir que existan dirigencias vencidas desde lo nacional hasta lo municipal ocupadas por quienes además han lucrado con nuestros principios en la derrota. El PRI necesita una urgente limpieza para alcanzar esa unidad.

El Partido demanda una purga que destierre a los elementos corruptos empezando por aquellos detentando dirigencias que ya no deberían ocupar. Solamente la purificación de nuestras estructuras electorales nos permitirá volver a confiar en las mismas, puesto que se han convertido en un mito fantástico que no aportan votos durante los procesos electorales, pero sirven como moneda de cambio para conseguir posiciones plurinominales.

La lección de la elección presidencial para el PRI es clara: hay molestia de la militancia. Nosotros, los priistas que votamos por nuestro Partido (9.3 millones), superamos el número de votos priistas por nuestro candidato presidencial (7.6 millones). Un voto de castigo de 1.7 millones debería ser razón suficiente para aceptar la irremediable necesidad de correr a los corruptos que pervirtieron al PRI, esos corruptos que ocupan cargos de dirigencia vencidos y que atentan contra nuestra unidad y la misma supervivencia de nuestro instituto político.

Recuperar el PRI para los priistas es entender que el voto de castigo priista de 1.7 millones significa cavar la tumba de la corrupción interna dando paso a la purga que genere la Nueva Unidad con elementos purificados y dirigencias renovadas.

*Economista y Maestro en Administración Pública por la Universidad de Columbia en Nueva York. Es Secretario Editorial del PRI

 



Visitas: 176